La temporada de huracanes comienza en 24 días. Trump nos ha dejado expuestos
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Las comunidades latinas se enfrentan a la temporada de huracanes más peligrosa en años, con pronósticos debilitados, una FEMA desmantelada y un gobierno federal que ha convertido la asistencia para desastres en una arma política
WASHINGTON — La temporada de huracanes comienza el 1 de junio, en tan solo 24 días, y el Gobierno federal está menos preparado para proteger a las familias estadounidenses que en cualquier otro momento de los últimos 40 años. La administración Trump ha pasado el último año desmantelando las protecciones de las que dependen nuestras comunidades cuando se produce un desastre: ha despedido a 2,300 trabajadores de la NOAA, incluyendo a cazahuracanes que recopilan datos cruciales sobre las condiciones meteorológicas , dejando a casi la mitad de las oficinas de pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (NWS por sus siglas en inglés) con una alarmante falta de personal, y también ha propuesto recortar1.3 mil millones de dólares en fondos de preparación para emergencias de la FEMA, mientras elabora planes para reducir la fuerza laboral de la agencia en más de un 50%.
Ayer, el Consejo de Revisión de la FEMA de Trump aprobó su informe final, en el que recomienda cambios radicales en la agencia, entre ellos revisar la cantidad de personal, transferir más responsabilidad a las autoridades estatales, locales y tribales, y privatizar los seguros contra inundaciones. Las recomendaciones llegan en un momento en que la FEMA ya enfrenta una escasez grave de fondos y de personal, y en el que varias organizaciones advierten que los cambios propuestos dejarían a las comunidades sin los recursos que necesitan cuando se producen desastres. A pocas semanas de que comience la temporada de huracanes, el desmantelamiento del sistema federal de seguridad no podría llegar en peor momento.
Para las familias latinas, que son más propensas a vivir en zonas costeras y a sufrir inundaciones y menos propensas a contar con el colchón financiero necesario para afrontar un desastre, esto no es un debate político: es una cuestión de vida o muerte.
Trump ha convertido la asistencia federal en caso de desastre en un arma política: ha aprobado solo el 23% de las solicitudes de asistencia de los estados gobernados por demócratas, frente al 89% de los estados gobernados por republicanos, mientras que las comunidades de Texas, Carolina del Norte, Misuri y Arkansas llevan meses esperando fondos federales de recuperación que aún no han llegado. Nuestras familias no pueden permitirse menos avisos, una ayuda más lenta y un gobierno que decida cuáles vidas merecen ser salvadas.
Antonieta Cádiz, directora ejecutiva de Climate Power En Acción, emitió la siguiente declaración en respuesta al desmantelamiento sistemático por parte de la administración Trump del sistema federal de preparación ante desastres:
“Nuestras familias son las que se encuentran en primera línea ante el clima extremo. Una cuarta parte de los latinos vive en condados que han sufrido inundaciones. Ahora, a 24 días de que inicie la temporada de huracanes, nuestro gobierno nos está dando la espalda. Trump ha despedido a los meteorólogos que alertan a nuestras familias, ha desmantelado la agencia que salva vidas y ha convertido la asistencia en caso de desastres en un juego político. Esto nos deja a todos en una situación de alta vulnerabilidad”.
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